martes, 30 de septiembre de 2014

SUSPENDIDA

Me quedé allí
en la insuflada esquina
de sufridas llagas
esperando verte aparecer...
y redimir mis duelos.

Me quedé allí
en catatónicas horas
de lacónica neblina
la vista fija en la nada.

Me quede allí
sosteniendo los días
en el cuerpo de un bastón
agitándose mis piernas
en remolinos de la noche...
amordazados gritos
de sollozos audibles
y rasguñados sueños.

Me quedé así
invidente de esperanza
sin entrada a tu amor
sin escapar de mi lamento
lamiendo mis heridas.

Acongojadas pendientes
suspendida al vacío…
derramándose las nubes
a mis pies incautos.










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