Al fin y al cabo
para ti he nacido.
Lo supe desde el día cuando vi
el primer destello de luz
que abrió mis ojos.
Y tú sin poder
del destino ocultarte
llegaste a mi vera
al momento exacto
trayéndome
ramilletes de suspiros
en tus labios.
En noches incendiarias
de las cuatro lunas
entraste hasta mis venas
revoloteando tus alas
quedando tus besos
en las recónditas grietas
de mi alma…
vestigios del amor
que en mí se agita.
En nuestras horas
que ante ti se abrían
candentes mis deseos
conjuramos los misterios
y vimos a una
guiñarnos las estrellas.
Y fui mariposa
aleteando tus praderas
y fuiste bebiendo
el elixir de mi cáliz
y mis pétalos.
Absorbió mi piel
tu polen fluorescente
y quedó impregnado
en mi ser.
Arráncame la vida…
porque sin ti
¡para que la quiero!
para ti he nacido.
Lo supe desde el día cuando vi
el primer destello de luz
que abrió mis ojos.
Y tú sin poder
del destino ocultarte
llegaste a mi vera
al momento exacto
trayéndome
ramilletes de suspiros
en tus labios.
En noches incendiarias
de las cuatro lunas
entraste hasta mis venas
revoloteando tus alas
quedando tus besos
en las recónditas grietas
de mi alma…
vestigios del amor
que en mí se agita.
En nuestras horas
que ante ti se abrían
candentes mis deseos
conjuramos los misterios
y vimos a una
guiñarnos las estrellas.
Y fui mariposa
aleteando tus praderas
y fuiste bebiendo
el elixir de mi cáliz
y mis pétalos.
Absorbió mi piel
tu polen fluorescente
y quedó impregnado
en mi ser.
Arráncame la vida…
porque sin ti
¡para que la quiero!

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