Nunca pretendí ser lo que
no era. Debo confesar -sin embargo- un tiempo alimenté la vaga, extraña y hasta
vana ilusión si gustan, llegar a ser la tierra florecida que caminaran sus pies y
besarlos con mis aromas. El colchón donde recostara su cuerpo y tenerle asido a mí para acariciar con mis fibras sus poros. La almohada para su cabeza y ser parte de
sus sueños cuando durmiera...o la frazada para calentarlo si alguna vez tuviera
frío.
No sé -quien sabe- tal vez
me pensé un tiempo la copa llevara a sus labios a beber el vino de mis bordes y
extasiarme pegada a su saliva. Pueda ser que un día imaginé mi piel una hoja, donde
paseara con vehemencia, plasmándome una historia larga y perenne. Dudo haber
pretendido nada de eso. Solo que, mis dudas ni yo las creo. No sé por qué…pero sí,
de un tiempo acá me dudo mucho a mí misma.
Dora Elia.
8 de Abril 2016.
EE.UU.
Derechos reservados de
autor.

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