jueves, 6 de octubre de 2016

NAVEGANDO EL VIENTO

He dejado atrás los pasos que marcaron huella en el polvo de mi andar borrando el nudo me anclaba a amores fallecidos donde desnudé mi escudo y mi capa entregándolo todo hasta calcinarme el sentir -quedando luego en los crueles eximios del tiempo que nada perdona, estantes abarrotados de almas solitarias-. Ya no me quema el fuego. No me moja la lluvia. Escuchar una luna con su canto de sirena no me abate de melancolías. No me acurruco fetal en un esquinero del piso estirando las manos al vacío para abrazar fantasmales sombras. Las nubes que yacían en mis ojos no vierten sus salobres aguas amargas. Navego en el velero del viento sin ancla ni brújula, en libertad conmigo misma. ¡Bendita libertad!

Dora Elia.
5 de Octubre 2016.
EE.UU.
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