Dejaste muchos vacíos
al marcharte…
muchas puertas abiertas
no sé cómo cerrar.
Y las golondrinas
traen a mi ventana
su triste lloro
de mil y una noches
donde te acurrucas aún.
Me consuelan…
me cuentan
que volveremos de nuevo
a caminar la playa
con la arena húmeda
acariciando nuestros pies.
Revolotearán de júbilo
sobre nuestra cabeza
tocando las nubes
y la brisa hará fiesta
en nuestro pelo.
-Dicen conocer el designio
tatuado en las piedras
donde llegamos una vez
a esculpir nuestros
nombres
cobijados en un corazón-.
-Dicen leer el futuro
en la bola de cristal del
tiempo-.
Yo cierro los ojos
imaginando el día.
Trato de aferrarme
al oráculo fortuito
de estas gitanas del mar
lanzando al aire un
suspiro
de mi pecho profundo.
En el eco de la noche
escucho las estrellas
desgarrando al
unísono
del silencio una lágrima.
Dora Elia.
1 de Octubre 2016.
EE.UU.
Derechos reservados de
autor.
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