Y lo común se transforma
ante mí en tus acústicas caricias donde se rompen las barreras del sonido y la
luz. Allí entre tus brazos que me vuelven gitana… donde adivino tus deseos, tan
fáciles de entrever en mi bola de cristal, al ritmo y compás de tu locura y tu respirar
jadeante, que cimbra mi cuerpo provocándome nacientes humedades… libación irresistible
a tu boca. Y me estremezco al son de tu
voz a mi oído en canto de tambores, címbalos, saxofones y trompetas armonizando
mis notas. Y yo, que anoche en plenilunio me dormí abrazada a tu sonrisa… esa
que desnuda mis sentidos cuando asoma en el umbral de tus labios. Me dormí
enredada en tus ojos que desvisten mi cuerpo sin quitar mi ropa aun. Me quedé de
rostro hundido en apacible letargo entre tus muslos, transformada y ebria de ti,
después del amor.
Dora Elia.
26 de Octubre 2016.
EE.UU.
Derechos reservados de
autor.

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