miércoles, 6 de junio de 2018

INÚTILMENTE.


Así me desgañite de pensar,
habiendo hecho las ilusiones
vanamente en aquél entonces...
aquél entonces, sí,
de tiempos desfondados y en bruto,
donde pensé, que todo aquello
tenía una razón plausible,
un futuro, una esperanza ciega
o si al menos,
un deshilacho de posibilidad.

Pero no,
siempre lo supe,
que era en vano,
más bien,
una idea en descabello,
destartalada e ilusa.

Porque, fíjate bien,
que ésta vida con sus menesteres,
podrá ser un cierto cúmulo
de locos desatinos,
{y damos algún tumbo
por aquí y por allá}
pero no es estúpida.

¿Cuál fue entonces
el motivo que me aposté
en mi obstinado macho
y me fui aventando
en carrera desbocada
sin frenos, ni rienda?

Y fui a tropezones de hocico
levantando el polvo de entre las piedras
abriéndome brecha lado a lado,
largo y ancho,
al chasquido tronador y crepuscular
de fauces descomunales,
tan serpentinas,
encrestadas y herrumbrosas
que me latigueaban
hasta macerarme.

Y ahora que lo pienso,
dudo si tuve pizca de cordura,
creyéndome infalible en el tiempo.

Inútilmente, digo, porque al final
opté por abandonar la añoranza desnuda
y cualquier sentimiento rezagado,
contigo y para ti,
y con libertad desates
el listón de otros cabellos.

Por cierto, así es.
A veces no se llega
a buen estado de cuenta
por más que se esfuerce.

Hasta que aprenda y mientras tanto
seguiré haciendo surcos en la tierra,
recorriendo el camino,
tropezando
y levantándome mil veces.

Dora Elia.
6 de Junio 2018.
EE.UU.
Derechos de autor.





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