Te espero
a la vera del camino
en este hilo delgado
que marca la vida
y su otra mitad…
la tenacidad de la muerte
y su revestida impaciencia.
Te espero también a veces
sentada tranquila
callada
en meditación…
a la hora de la tarde
bajo el ala de mi pórtico
ondeando mi bandera
blanco-marfil.
Te esperaré
mientras mi aliento
respire.
Entre el crepúsculo
bordeado de luciérnagas.
En la noche
de estrellas dibujada
-a la orilla de la luna
que me susurra tu nombre-.
Y al filo del amanecer
al abrir el sol mis ojos
entre mis cristales.
Aquí estoy amor…
pacientemente
esperándote
entre mis sábanas frías
que te llaman
para conjurar el cielo
y conjugarnos
en el verbo juntos.
Dora Elia.
23 de Junio 2016.
EE.UU.
Derechos reservados de autor.

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