Yo te seguiré hasta el fin
por la ruta perdida
después de terminar
ese último trecho
del transitado camino.
Allí muy lejos
donde el asfalto ya no
existe,
donde la cruda aspereza
cala en lo profundo
al núcleo mismo de las
suelas…
tan impávidas
-y usualmente-
al dolor tan insensibles.
Allí
donde nacen
crecen
se multiplican
y se vuelven tortura
el polvo
las piedras
los cardos
y espinas.
Allí
precisamente
-donde tú bien sabes-
nadie más te seguiría…
mas yo prometo
iré callada tras de ti
siguiendo tus pasos
marchando en tus huellas
y besando con suavidad
las contorsiones
y figuras extrañas
vaya tu sombra
dejando esculpidas
en el bendito suelo
tan sediento de tus pies.
Dora Elia.
22 de Junio 2016.
EE.UU.
Derechos reservados de
autor.


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