Un día nos convertimos
en extraños de pronto.
En una de esas vueltas
a la esquina…
esquina oscura
sin farol.
Tú…
calentando otras sábanas.
Disipando el frío
de vergeles a tu paso.
Repartiendo tu voz
y tus sonrisas
en los mundos de otras
-cuantas quisiste tener-.
Yo…
arrojándome al fin
a probar otros besos.
Volcando en sus caricias
mi soledad.
Y fuimos…
dos veredas aparte.
Dos caminos sin
convergencia.
Opuestas latitudes.
Dos polos.
Luna y sol.
Agua y aceite.
Distancia y olvido.
Me llamas de pronto
de entre el misterio de la
bruma.
Dices que mi recuerdo
ladró a tu oído
como perro en rabia
-al ataque-
retorciendo
macerando
corroyendo tu interior.
Confieso…
te hice por muerto
hace mucho.
Sabes
no creo reconocerte
en una multitud.
Vuelve a tu sepulcro
y descansa en paz.
Dora Elia.
16 de Junio 2016.
EE.UU.
Derechos reservados de
autor.

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