Hay noches que se escurren
de entre sus propios dedos
tan sólo por el crédito
de huir corriendo
a mundos inhabitados
inhóspitos y locos.
Hay noches enredadas
entre piernas de azúcar
en el sudoroso verter
de vivos orgasmos
y luego algunas
de partos estertóreos
y sufridos.
Hay noches de vida.
Hay noches de muerte.
Hay gente que espera
el susurro de la noche
abrazando su propósito…
o sin más razón
que por costumbre.
Y yo…
yo tan aparte
que quiero luz de luna
entre sus brazos
mas y a veces muero
entre los duendes de la
nada.
Y me retuerzo.
Y humedezco la noche
de tanto pensarle.
Hay otras también
que detesto mis sábanas frías
sin su olor y humedad.
Pero cada noche…
cada noche agonizada
y languidecida
ansío luz de luna.
Dora Elia.
10 de Abril 2018.
EE.UU.
Derechos de autor.


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