domingo, 29 de abril de 2018

¡CÓMO SE HACE TARDE!


En cada punto agonizante  
en que le guardaba
se fue haciendo tarde.
Todo era surrealista y tenebroso
como si buscaba de prisa
llegar a otra orilla
donde el recuerdo
no infringiera mi paz.

Como si esperara abrir
con premura una tumba
donde enterrar el pensamiento,
arrebatando de mis células   
todo vestigio de ocre sabor
y llegar más rápido al olvido…
Ese que vislumbraba tan lejano
en el nublado horizonte
como algo intangible.

¡Ay!
¡Cómo se hacían tarde
y cómo se arrastraban
de lentitud las horas!
Garfios asfixiantes  
se iban abarrotando
en la noble humedad
de mis pestañas mudas  
y me exprimían
hasta dejarme seca!

¡Vaya… y se sigue haciendo tarde!
Se va haciendo tarde cada momento
en el paroxismo de la lentitud
tan solitaria y fría que me abraza.
¡Sí, cómo se hace tarde!
Corro por correr,
sin brújula ni compás
y no llego a lugar alguno.
¿Dónde estás olvido?
¡Ven ya a cercenar de tajo
la serpiente oscura de la noche!
¿No ves que me asfixia?

Dora Elia.
28 de Abril 2018.
EE.UU.
Derechos de autor.




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