Estás donde los siglos se
juntan.
Donde se revuelven
inquietos.
Donde se encuentran y se
dan la mano.
Donde convergen inequívocos
y se dan un beso
uniendo pasado y presente.
Estás donde al fin parecía
que ya no brillaban las
estrellas
y chocaban a oscuras haciéndole
eco
a sus duendes confundidos.
Estás allí y aquí.
Donde ya no estabas.
Donde a poco has vuelto a aparecer.
Estás donde te dejé un día.
Donde siempre has estado.
De donde nunca te fuiste.
Porque vives.
Porque eres.
Porque renaces.
Porque no, nunca has
muerto.
Nunca te has ido.
Te quedaste aquí.
En mi cada paso.
En mi cada sueño sonámbulo.
En mi cada venenosa pesadilla.
En mi cada trago amargo.
En mi cada incongruencia.
En mi cada mentira.
Sí… estás conmigo
porque nunca te perdiste
de en medio de mis ojos
que un tiempo se sintieron
ciegos.
Estás donde siempre te
quise
porque sólo tuve en todos
mis siglos
una pura verdad.
Dora Elia.
18 de Abril 2018.
EE.UU.
Derechos de autor.


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