sábado, 10 de enero de 2015

A JAIME

Tengo a Sabines
inmerso eternamente
en tramos de mi encéfalo
buscando su etérea mano
para pasear mi alma
tomada a la suya
bañándome en su esencia.

Me he bebido
multitud de veces
a él enamorada
arrullándome en sus letras
hasta el sueño rendirme.

Qué diera,
mi destino haber cambiado
con aquella que tanto amó
-su adorada Chepita-
e incrustada en su médula
sus versos
su amor delirante y eterno
haber quedado
prendida en la historia
por siempre a él.










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