sábado, 10 de enero de 2015

QUÉ MÁS DA

De que suspiras alma si el árbol derramó sus hojas una a una bebiéndolas el suelo a convertirlas con el paso de los días en disecadas migajas… en el visitar de la lluvia las convirtió una pasta sin forma, sin verde, ni figura -nada en que pueda transformarlas el alfarero o escultor- ellas, anhelantes aun, se pegan en zapatos transeúntes buscando ir al calorcito de una casa… triste realidad quedarse en estupor, estáticas en el tapete de la entrada, sin importarle la suerte que corrieron ni a su propio árbol, aquel que las trajo al mundo a darles vida.
Y ya que importa alma mía si ya no importa nada. Qué más da, si la nieve cae en torrentes de copos sobre mi cabeza, pintando de blanco mis cabellos, lenta, gradual, cruelmente, congelándolo todo, si los dientes le prohíben a los labios esbozar una sonrisa por miedo a tiritar de frío, si las primaveras se fueron marchando en fila como siguen los pollitos su mama gallina, furtivas primaveras que se fueron a esconder al otro lado guardándose invisibles, dejando solo por testigos en papel fotografía sus huellas, fotos cuando rebosaban de tersura los pétalos de las flores antes de caer al suelo sin forma, perfume, ni figura.











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