Se fue la niña de mis ojos buscándolo como
se busca vivir; una burbuja de aire en el agua para un respiro, un vestigio de
lluvia en el desierto por instinto de conservación… y en el devenir de
ilusorios elefantes rosas se colgó de un espejismo, de un fraccionado
esquema…ella paseaba su vista, mientras, yo me traslucía en la palidez de
aquellos haces de luna pardo-rojos
-tigres blancos manchados de sangre- y las esquirlas que horadaban la noche iban haciendo mella en el alma como luces que se llevan de tropiezo cada sombra, manojos de heno, alimento de ilusiones huecas que se habían marchado hacía mucho repiqueteando tenaces, como la lluvia con cada beso que le da a la tierra. Y que hago yo bailando en un pie, esperando guarecerme, colectando vacíos húmedos, si me inundan de cualquier manera. Y luego, cuando éste labio mío superior pruebe la amarga lágrima que marca una despedida no habrá luz del sol mas cercano –físico o supuesto, colgando de manos en el cielo o pintado en un óleo mágico- que pueda entibiar mi escarchada piel, ni consuelo de canto de ave que pueda alegrar mis entristecidos arenales.
-tigres blancos manchados de sangre- y las esquirlas que horadaban la noche iban haciendo mella en el alma como luces que se llevan de tropiezo cada sombra, manojos de heno, alimento de ilusiones huecas que se habían marchado hacía mucho repiqueteando tenaces, como la lluvia con cada beso que le da a la tierra. Y que hago yo bailando en un pie, esperando guarecerme, colectando vacíos húmedos, si me inundan de cualquier manera. Y luego, cuando éste labio mío superior pruebe la amarga lágrima que marca una despedida no habrá luz del sol mas cercano –físico o supuesto, colgando de manos en el cielo o pintado en un óleo mágico- que pueda entibiar mi escarchada piel, ni consuelo de canto de ave que pueda alegrar mis entristecidos arenales.

No hay comentarios:
Publicar un comentario