En los marginados albores de mi almohada
donde yacen latentes tus caricias no olvidadas
surgen de tus ojos de lucero los recuerdos
y asaltan mi aletargada calma los deseos
Y vuelven en añoranza a sudar con nervios
mis manos y mis labios sedientos vuelven
a esperar el agua refrescante de tus labios…
Extiendo a tientas en tinieblas las manos
creyendo haber escuchado en mi habitación tus pasos
Con el correr del tiempo más se aliena la esperanza
que deserta como soldado raso en la batalla
Con el paso de los años aún mi corazón te extraña
y mi voz por las noches sin cesar tu nombre llama
Tu existencia trajo a mi solitaria existencia alegría
que guardo en los cofres profundos de mis venas
Vivirá por siempre tu alma en mi alma vida mía,
tu cuerpo se fundió en mi cuerpo eternamente
y añoraré aquél tiempo ¡hasta el último día de mis días!
donde yacen latentes tus caricias no olvidadas
surgen de tus ojos de lucero los recuerdos
y asaltan mi aletargada calma los deseos
Y vuelven en añoranza a sudar con nervios
mis manos y mis labios sedientos vuelven
a esperar el agua refrescante de tus labios…
Extiendo a tientas en tinieblas las manos
creyendo haber escuchado en mi habitación tus pasos
Con el correr del tiempo más se aliena la esperanza
que deserta como soldado raso en la batalla
Con el paso de los años aún mi corazón te extraña
y mi voz por las noches sin cesar tu nombre llama
Tu existencia trajo a mi solitaria existencia alegría
que guardo en los cofres profundos de mis venas
Vivirá por siempre tu alma en mi alma vida mía,
tu cuerpo se fundió en mi cuerpo eternamente
y añoraré aquél tiempo ¡hasta el último día de mis días!


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