Aquí y ahora,
rasguñándome el alma,
con el corazón entre los dedos,
apretándolo en vilo,
arrugado ya como
inerte pergamino,
donde no puedo escribir
en él ni una letra,
mucho menos un verso,
que te hable de mi amor
y mi quimera
Aquí y ahora,
porque se fueron
volando raudos mis sueños
en caballos de viento,
o en fantasmales carretas
jaladas por bestias de carga,
que no cargaban
más que mis penas
Porque me cansé de ser
la muñeca de trapo,
o la estatua de cera,
porque me cansé de ser
el estandarte de fuerza,
el moro y el fortín que
aguantaba lo que fuera
Te cuento;
que aquí y ahora,
a ésta muñeca
le crecieron fibras
¡Le corre sangre en las venas!
Se recubrió de piel,
le nacieron alas
¡Y ya no le arde la sal en las heridas!
Te confieso;
que aquí y ahora,
ésta muñeca
ya no se muere
porque vengas
a sacarla del desván
¡para jugar con ella!
rasguñándome el alma,
con el corazón entre los dedos,
apretándolo en vilo,
arrugado ya como
inerte pergamino,
donde no puedo escribir
en él ni una letra,
mucho menos un verso,
que te hable de mi amor
y mi quimera
Aquí y ahora,
porque se fueron
volando raudos mis sueños
en caballos de viento,
o en fantasmales carretas
jaladas por bestias de carga,
que no cargaban
más que mis penas
Porque me cansé de ser
la muñeca de trapo,
o la estatua de cera,
porque me cansé de ser
el estandarte de fuerza,
el moro y el fortín que
aguantaba lo que fuera
Te cuento;
que aquí y ahora,
a ésta muñeca
le crecieron fibras
¡Le corre sangre en las venas!
Se recubrió de piel,
le nacieron alas
¡Y ya no le arde la sal en las heridas!
Te confieso;
que aquí y ahora,
ésta muñeca
ya no se muere
porque vengas
a sacarla del desván
¡para jugar con ella!


No hay comentarios:
Publicar un comentario