Fue una noche en que la luna
desplegaba sus rojos labios
que lanzaban furtivos y
misteriosos besos de miel
Me extendió sus brazos,
me hizo un extraño ademán,
me guiñó un ojo,
y de pronto…
¡estaba ahí a mi lado el amor!
¿Cómo sucedió?
¡No lo sé!
¿Cómo pudo lograrlo?
¡Menos lo entiendo!
¿Dónde guarda
esos maravillosos
e insondables secretos?
¿De qué manga se los saca?
¿O los tiene acaso
guardados en un cajón?
¡Sólo recuerdo cuántas veces lo soñé!
Lo hubiera buscado
por cielo mar y tierra
¡a riesgo de nunca encontrarlo!
Y la Señora Luna,
muy tranquila,
de la nada,
con un guiño
y un beso de miel
lo vino a traer a mi vera
Eso…
rojo compañero que habitas
en mi pecho…
Dime tú,
¡Eso!
¿¡Con qué se lo pagamos!?
desplegaba sus rojos labios
que lanzaban furtivos y
misteriosos besos de miel
Me extendió sus brazos,
me hizo un extraño ademán,
me guiñó un ojo,
y de pronto…
¡estaba ahí a mi lado el amor!
¿Cómo sucedió?
¡No lo sé!
¿Cómo pudo lograrlo?
¡Menos lo entiendo!
¿Dónde guarda
esos maravillosos
e insondables secretos?
¿De qué manga se los saca?
¿O los tiene acaso
guardados en un cajón?
¡Sólo recuerdo cuántas veces lo soñé!
Lo hubiera buscado
por cielo mar y tierra
¡a riesgo de nunca encontrarlo!
Y la Señora Luna,
muy tranquila,
de la nada,
con un guiño
y un beso de miel
lo vino a traer a mi vera
Eso…
rojo compañero que habitas
en mi pecho…
Dime tú,
¡Eso!
¿¡Con qué se lo pagamos!?


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