Ven a mí cuando en las solitarias
verandas de tu pecho
cuelguen pesadamente
las macetas llenas de flores
de mis recuerdos,
que yo paciente aguardo
para aligerar tu carga,
abrazarte a mis tiempos,
llevarte por caminos
de sándalo y lavanda
y colocar en tu pecho
ramilletes de orquídeas
que se derriten de ganas
Y donde te encuentres,
si la mañana resplandece
lanzando alboradas de luz
por las rendijas de tus ojos,
son mis besos bañando tu cara,
que van entrando hasta
las fibras de tus venas
y envenenando de deseos tu alma
Y en las noches, cuando sientas
un intenso calor que calcina tus huesos
al estar tranquilo en tu cama,
es que me he metido sigilosamente
entre tus sábanas y van mis
labios recorriendo tu cuerpo
con el voraz fuego de mis llamas.
verandas de tu pecho
cuelguen pesadamente
las macetas llenas de flores
de mis recuerdos,
que yo paciente aguardo
para aligerar tu carga,
abrazarte a mis tiempos,
llevarte por caminos
de sándalo y lavanda
y colocar en tu pecho
ramilletes de orquídeas
que se derriten de ganas
Y donde te encuentres,
si la mañana resplandece
lanzando alboradas de luz
por las rendijas de tus ojos,
son mis besos bañando tu cara,
que van entrando hasta
las fibras de tus venas
y envenenando de deseos tu alma
Y en las noches, cuando sientas
un intenso calor que calcina tus huesos
al estar tranquilo en tu cama,
es que me he metido sigilosamente
entre tus sábanas y van mis
labios recorriendo tu cuerpo
con el voraz fuego de mis llamas.


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