domingo, 9 de diciembre de 2018

SOLEDADES

La noche negra
me llamó a su lecho, 
me jaló adentro de un tirón, 
densa boca de lobo,
espesa oscuridad…

Fui trastabillando como ebria
en su enredado núcleo,
su matriz de muerte,
me asía de los barandales 
que rodeaban sus fauces,
flotando en inmenso vacío,
sin piso donde afirmar mis pies.

Extraña sensación,
mudas voces
que silenciosas cantaban
un lánguido plañir,
ecos sin grito,
ningún sentido a nada, 
aguas cenagosas,
lágrimas que no brotaban 
ni corrían por mejilla alguna
de su fuente seca.

Locuras congruentes,
incongruentes corduras,
cielos agrietados
que no dejaban pasar
ni viento ni luz,
pasadizos que topaban 
en muros de hielo …

¿Dónde estoy?
No lo sé, 
deambulo sin ton ni son.
¡Qué hago!
No quiero estar aquí
alguien que me ayude
a despertar…

Todo lo vivido 
desde que te dejé…
no pude encontrar
mi camino de regreso, 
tenebrosa pesadilla
en que caí.






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