Que con llana osadía
irrumpes en mis sueños
sin avisar tu llegada
mucho menos
tocar la puerta.
Y cuando lo deseas
te vas así nomás
sin cerrarla tras de ti
como diciendo
-espérame
no ha terminado
estaré de regreso.
Y yo
qué hago conmigo
sorprendiéndome día a día
colgada del umbral
mirando a lo largo del camino
por si acaso te veo voltear
a la esquina.
De qué callada manera
le grito a voz en cuello
a mi corazón
por ver si me escucha
por ver si puedo inyectarle
un poco de coraje
y me entenda
que la próxima vez
que te marches
deberá con firmeza
ponerse en pie
a clavar puertas y ventanas
y ponerle mil candados
a su puerta.
irrumpes en mis sueños
sin avisar tu llegada
mucho menos
tocar la puerta.
Y cuando lo deseas
te vas así nomás
sin cerrarla tras de ti
como diciendo
-espérame
no ha terminado
estaré de regreso.
Y yo
qué hago conmigo
sorprendiéndome día a día
colgada del umbral
mirando a lo largo del camino
por si acaso te veo voltear
a la esquina.
De qué callada manera
le grito a voz en cuello
a mi corazón
por ver si me escucha
por ver si puedo inyectarle
un poco de coraje
y me entenda
que la próxima vez
que te marches
deberá con firmeza
ponerse en pie
a clavar puertas y ventanas
y ponerle mil candados
a su puerta.


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