viernes, 21 de diciembre de 2018

EL CANTO TRISTE

Es un jilguero que entona
para mí su triste canto
parado en mi ventana.

Pareciera traer 
en el corazón una pena
que le desgarra el pecho.

Llega cuando quiere
al azar
cuando menos lo espero.
Viene solito
no lo acompaña 
una jilguera.

Yo 
ocupada con la vida
lo pienso a veces 
y como si lo trajera
con el pensamiento
de repente se aparece
en la cornisa parado.

Toca el vidrio con su alita
me derrama su tristeza
y el vuelo emprende.

Al partir le pregunto
por qué se va
si sabe acaso
a dónde lo llevará el viento.

Sólo parece decirme
-regresaré con mi trino azul 
no me olvides-.






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