Se fue por la ruta del mar
dejando su huella en las olas.
Iba con la mira al cielo
buscando no sé qué,
alguna nueva ilusión quizás.
Llevaba en sus lomos
anhelos tangibles,
fulgores de sol
que nunca se apagan
buscaba tal vez
para su piel
de esos amores eternos
los que nunca
en las corrientes
de un rio perdidizos
se escurren.
La despedida no existió,
se envolvió en silencio.
Llevaba también
amarguras de ésas
que habitan por siempre,
de ésas amarguras
que carcomen el alma.
dejando su huella en las olas.
Iba con la mira al cielo
buscando no sé qué,
alguna nueva ilusión quizás.
Llevaba en sus lomos
anhelos tangibles,
fulgores de sol
que nunca se apagan
buscaba tal vez
para su piel
de esos amores eternos
los que nunca
en las corrientes
de un rio perdidizos
se escurren.
La despedida no existió,
se envolvió en silencio.
Llevaba también
amarguras de ésas
que habitan por siempre,
de ésas amarguras
que carcomen el alma.


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