Porque se cansan las manos de elevarse
al cielo en plegarias sin respuesta
Porque en la tibieza de mi lecho se
acuesta cada noche conmigo la muerte
con sus garras frías como el Seol,
como la enorme piedra silenciosa que
inunda la montaña y la hace tiritar
Porque sueño palabras que abren y cierran
puertas hacia otros mundos y otros sueños…
Porque soy sólo un diminuto verso en la
vasta poesía del cosmos, que inventa calor
de verano en medio del hielo del invierno
Porque soy un instrumento en la sinfónica
del tiempo, sin músico que arranque del
ansia de mis cuerdas mi sentido gemir
Porque soy trino de ave aunque no me escuches
pues ahoga mi canto el vaivén de las olas de tu mar
Y así se va la vida con su tic tac de huesos
que vuela a laberintos antiguos y obscuros,
que extienden como el pulpo sus tentáculos,
pretendiendo aprisionarme y cortar mis alas
para ser del cementerio un esqueleto más,
en espera de la bendita redención
¡Soy el génesis de mi propia vida!
¡Vi la titilante luz primera envuelta en nada de nada!
¡Soy mi propia ecuación, inigualable, única!
Y llevo el apocalipsis inyectado en mis venas,
que cada día se consume ¡Extinguiendo mi flama!
al cielo en plegarias sin respuesta
Porque en la tibieza de mi lecho se
acuesta cada noche conmigo la muerte
con sus garras frías como el Seol,
como la enorme piedra silenciosa que
inunda la montaña y la hace tiritar
Porque sueño palabras que abren y cierran
puertas hacia otros mundos y otros sueños…
Porque soy sólo un diminuto verso en la
vasta poesía del cosmos, que inventa calor
de verano en medio del hielo del invierno
Porque soy un instrumento en la sinfónica
del tiempo, sin músico que arranque del
ansia de mis cuerdas mi sentido gemir
Porque soy trino de ave aunque no me escuches
pues ahoga mi canto el vaivén de las olas de tu mar
Y así se va la vida con su tic tac de huesos
que vuela a laberintos antiguos y obscuros,
que extienden como el pulpo sus tentáculos,
pretendiendo aprisionarme y cortar mis alas
para ser del cementerio un esqueleto más,
en espera de la bendita redención
¡Soy el génesis de mi propia vida!
¡Vi la titilante luz primera envuelta en nada de nada!
¡Soy mi propia ecuación, inigualable, única!
Y llevo el apocalipsis inyectado en mis venas,
que cada día se consume ¡Extinguiendo mi flama!


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