Hace tiempo
se fue la esperanza
como un fantasma
levitando en el espacio.
Llevaba en sus manos
dos pálidos cirios;
la vi subir como se le escapa
a un niño un globo
sin poder evitarlo
se fue por valles,
montañas, mares y cielos
sin rumbo preciso.
Puedo asegurar que no queda
ni el más mínimo rescoldo,
ni las cenizas siquiera;
vi como las levantaba
el viento en sus alas,
no sé a dónde las llevó,
a otros mundos quizá,
solo sé
que se disiparon fúnebres,
que no tienen las nubes
potestad para mandarlas
envueltas en un manto de lluvia,
que no las logrará
la luna atrapar y enviarlas
en un rayo de luz.
Sólo sé que no es posible,
que no las reúne nada
jamás bajo el sol.
se fue la esperanza
como un fantasma
levitando en el espacio.
Llevaba en sus manos
dos pálidos cirios;
la vi subir como se le escapa
a un niño un globo
sin poder evitarlo
se fue por valles,
montañas, mares y cielos
sin rumbo preciso.
Puedo asegurar que no queda
ni el más mínimo rescoldo,
ni las cenizas siquiera;
vi como las levantaba
el viento en sus alas,
no sé a dónde las llevó,
a otros mundos quizá,
solo sé
que se disiparon fúnebres,
que no tienen las nubes
potestad para mandarlas
envueltas en un manto de lluvia,
que no las logrará
la luna atrapar y enviarlas
en un rayo de luz.
Sólo sé que no es posible,
que no las reúne nada
jamás bajo el sol.


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