La noche llegó calmada y serena a nuestros pies;
Venía acompañada de una fina capa de nubes
y de muchos grillos, que en estridente algarabía,
se mecían al filo de la frescura de la obscuridad.
Fue bañándome tu aliento de siniestros antojos,
y tus manos arrancaban suspiros felices de mi alma…
Nuestras miradas, ferozmente entrelazándose,
nos daban más calor que el verano en su apogeo
Y fueron las sombras nuestras dulces aliadas,
la fragancia de mi piel embriagó tus deseos,
y como un río de lava fueron corriendo
nuestros besos, desbordados sin control
Tus dedos paseando ansiosos pedían
albergues de humedad y tibieza,
y tu voz, como murmullos de cielo a mi oído
llenó mis horas con caricias de eternidad
¡Ay amor, cuánta necesidad nos consumía!
¿Cuántas lunas hirvientes de sol vivimos?
Sólo sé que sus hilos de plata nos tejieron juntos…
Las estrellas ¡se guardarán por siempre el secreto!
Venía acompañada de una fina capa de nubes
y de muchos grillos, que en estridente algarabía,
se mecían al filo de la frescura de la obscuridad.
Fue bañándome tu aliento de siniestros antojos,
y tus manos arrancaban suspiros felices de mi alma…
Nuestras miradas, ferozmente entrelazándose,
nos daban más calor que el verano en su apogeo
Y fueron las sombras nuestras dulces aliadas,
la fragancia de mi piel embriagó tus deseos,
y como un río de lava fueron corriendo
nuestros besos, desbordados sin control
Tus dedos paseando ansiosos pedían
albergues de humedad y tibieza,
y tu voz, como murmullos de cielo a mi oído
llenó mis horas con caricias de eternidad
¡Ay amor, cuánta necesidad nos consumía!
¿Cuántas lunas hirvientes de sol vivimos?
Sólo sé que sus hilos de plata nos tejieron juntos…
Las estrellas ¡se guardarán por siempre el secreto!


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