domingo, 23 de diciembre de 2018

CALLADAMENTE

Y también lo amé
como ama la tierra la lluvia,
como aman las flores el sol
para vestirse de perfume 
y colores. 

Lo amé en silencio
sin prisas 
en calma
con fe y paciencia
amordazando el deseo.

Deshojando margaritas 
día a día 
esperando la caída 
de las hojas del otoño
contando el paso del tiempo…
si tal vez, acaso,
la siguiente primavera
estuviera libre para amar.

Lo amé calladamente...
mordí mis labios 
una y otra vez
por no profanar su vida,
sus votos,
fuere lo que fuere.

Contuve mis brazos 
de arrojarse a él 
y amarrarme a su tallo
como la enredadera…
porque era de otra
y también lo amaba.






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