viernes, 14 de diciembre de 2018

EL JUEGO

Y bien ¿dices que quieres jugar? ¿Y cómo se llama tu juego?
¡Ah no! Permíteme, le pongo el nombre yo…
O sea, quieres jugar ¿a las mentiras?
Quise decir, al inocente juego aquél de la niñez…
¿las escondidas?... Bueno, es lo mismo ¿no?
Porque, cuando te necesite jugarás muy bien tu juego, 
diciendo luego que estabas en juntas de trabajo,
o aquí o allá o hacías esto o aquello

Bien, acepto… ¿Y qué, empezamos ya?
Pero, respetaremos las reglas ¿verdad?
Perfecto… a ver, déjame ver, 
¿Cómo me aplicaré yo al juego? ¡Ya sé! ¡Me parece genial! 
Primero, te haré creer en orgasmos… ¡Muy bien fingidos! 
-harán al menos creerte el hombre de acero-
Después, cuando me busques en horas de cama
me esconderé bajo la sábana de la jaqueca o lo menstrual…

¡Pero no es todo!… Porque, ¿Sabes? 
‘’Amor, necesito tu tarjeta, la mía no da más… 
¡Ah sí! La decoración es obsoleta, además, 
no tengo que ponerme, no quieres que salga
al desnudo y descalza ¿verdad? Aparte, 
necesito auto nuevo, ése no es muy seguro 
y así no podré ir a trabajar’’

‘’Necesito vacaciones ¡No me has llevado
hace tres meses! Vamos a New York… o al mar
¿Qué ya no podemos gastar? 
Pero… dijiste se respetarían las reglas ¿no?
Ah, bien ¿Dices que siempre no quieres jugar?
Bueno, mira, entonces…
¡Piérdete de mi vista y no me busques más!






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