Dímelo aquí, ahora, bajito
¡No al oído, no!
¡No al oído por favor!
Entra en mi alma con
palabra de ensueños
como navaja de dos filos
y ábrela en trocitos
susurrándome despacio
que estás muriendo de amor
Es que,
¿No ves que traigo aroma
de orquídeas en la piel?
¿Que el gotero de mi corazón
está vertiendo para ti
una a una sus gotas
en una canción y un poema?
Ven con la luna en tus labios
y bésala lentamente por mi cuerpo,
hasta que sus hilos plateados
vistan mis fibras de un pálido azul
que ilumine la cárcel de nuestra pasión
Porque…
¿No te das cuenta que traigo
constelaciones de estrellas
que titilan y parpadean
en mis muslos pidiendo traviesas
que ahogues con tu sombra su luz?
Dímelo aquí, ahora, bajito…
Con palabras perfumadas
de esencia de flores…
Que traes para mí capullos
de mar que vienen saltando
irreverentes abriendo brechas
y reventando tus venas…
¡En un arcoíris de amor!
¡No al oído, no!
¡No al oído por favor!
Entra en mi alma con
palabra de ensueños
como navaja de dos filos
y ábrela en trocitos
susurrándome despacio
que estás muriendo de amor
Es que,
¿No ves que traigo aroma
de orquídeas en la piel?
¿Que el gotero de mi corazón
está vertiendo para ti
una a una sus gotas
en una canción y un poema?
Ven con la luna en tus labios
y bésala lentamente por mi cuerpo,
hasta que sus hilos plateados
vistan mis fibras de un pálido azul
que ilumine la cárcel de nuestra pasión
Porque…
¿No te das cuenta que traigo
constelaciones de estrellas
que titilan y parpadean
en mis muslos pidiendo traviesas
que ahogues con tu sombra su luz?
Dímelo aquí, ahora, bajito…
Con palabras perfumadas
de esencia de flores…
Que traes para mí capullos
de mar que vienen saltando
irreverentes abriendo brechas
y reventando tus venas…
¡En un arcoíris de amor!


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