Estoy ensayando a no quererte, porque es para mí
lo mejor que puedo hacer, pero sé que llevo una
vena azul de poeta loca en mi cuerpo y cuando menos
lo pienso saltan de mi pecho los versos que hablan de ti
Y las locuras que escribo no las entiende ni mi mente,
porque las vive dictando sólo el corazón, que se
ahoga a veces en su propia sangre recordándote,
dando vuelcos en su diminuto espacio, como si
quisiera el tonto salirse a brincos de él
Y se amotina en la enredadera de mis fibras
el recuerdo de aquéllas promesas que hicimos…
Pero se nos escurrieron de los dedos los tiempos,
como se escapan los suspiros al viento veloces,
escondiéndose furtivos en sepas vacías de saber
Estoy ensayando a no extrañarte, porque es lo más
prudente para mí hacer, pero, me pregunto
¿de dónde puedo sacar prudencia alguna?
si la poeta loca que en mí habita toma mi pluma,
¡ e insiste en escribir por fuerza los poemas en tu piel!
lo mejor que puedo hacer, pero sé que llevo una
vena azul de poeta loca en mi cuerpo y cuando menos
lo pienso saltan de mi pecho los versos que hablan de ti
Y las locuras que escribo no las entiende ni mi mente,
porque las vive dictando sólo el corazón, que se
ahoga a veces en su propia sangre recordándote,
dando vuelcos en su diminuto espacio, como si
quisiera el tonto salirse a brincos de él
Y se amotina en la enredadera de mis fibras
el recuerdo de aquéllas promesas que hicimos…
Pero se nos escurrieron de los dedos los tiempos,
como se escapan los suspiros al viento veloces,
escondiéndose furtivos en sepas vacías de saber
Estoy ensayando a no extrañarte, porque es lo más
prudente para mí hacer, pero, me pregunto
¿de dónde puedo sacar prudencia alguna?
si la poeta loca que en mí habita toma mi pluma,
¡ e insiste en escribir por fuerza los poemas en tu piel!


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