lunes, 3 de diciembre de 2018

HISTORIAS

Me besaste aquél día 
y mi vida de cabeza giró… 
a mis poemas les crecieron alas 
que quisieron revolotear 
como mariposas en tu piel.

Mi cuerpo se llenó de arpegios celestes 
que cimbraron mis esquemas 
y mi amor quedó preso de ti 
atrapado 
en la madreselva de tu boca.

Escribí mis versos muchas veces en tus labios
con la tinta carmesí de la pasión de mi sangre
y fuimos flor y colibrí
jinete y corcel galopando 
llanuras y prados
ola que baña la arena
ímpetu que arrebata el aliento
fuerza que sucumbe al cansancio.

Y se nos rompió el amor
se nos rompió el deseo
de tanto usarlos
un día con otro
me sorprendió la mañana 
escribiendo versos en 
otros brazos y otros labios.






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