domingo, 2 de diciembre de 2018

LOBO TROVADOR



Esa vez la luna se vistió con su mejor atavío 
su piel de seda lució un hermoso vestido
de satín chispeado de titilantes fulgores.

Eran no menos que fragmentos de luceros 
y polvo de constelaciones que pidió prestados 
para estar bella pensando en la ocasión

Era noche de gala 
estreno de la mejor obra escrita en la historia
el encuentro tuyo y mío.

Llegaste cargado de rosas 
y un fino champagne 
y se traslucía en tus ojos 
–delatándote- 
aquél vivo deseo 
que incendiaba tu piel
y roía mordiscos 
de mariposas en tus labios.

Y fuiste deshojando 
los pétalos rojos en mi cuerpo 
cubriendo entre besos mi desnudez.

Y soltó la luna su largo pelo negro 
que como manto de terciopelo 
acarició las horas 
de los trayectos de tus boca.

Y tocaste mi lira 
que provocó de mi pecho
sonidos de cuerdas de alabastro y mirra 
y te encorvaste como galgo 
en preciosa carrera.

Y fuiste aullando como lobo trovador
cantando en susurros 
a los oídos de la luna.






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