Escurren de la noche lavas en rojos-terciopelo,
febriles gotas de miel que descienden
zigzagueando lentamente por mi cuerpo
hasta llegar a mis pies y lamerlos.
La melena de mi cabello pide ser revoloteado
por el vendaval de tu respiración
y los textiles de mi piel que al galope laten
van buscando ser estampados por la imprenta
al rojo vivo de tus labios y tus manos.
febriles gotas de miel que descienden
zigzagueando lentamente por mi cuerpo
hasta llegar a mis pies y lamerlos.
La melena de mi cabello pide ser revoloteado
por el vendaval de tu respiración
y los textiles de mi piel que al galope laten
van buscando ser estampados por la imprenta
al rojo vivo de tus labios y tus manos.


No hay comentarios:
Publicar un comentario