¡Cuánto cambió en mí!
Llegaste como un remolino
jalándome a tu fondo.
Como las corrientes
internas del río
que todo a sí mismas
con fuerza sumergen.
Y así
por arte de magia
transformaste el suelo
bajo mis pies
en blancas nubes.
Abriste las persianas
a que entrara el sol
a cantarme canciones
de amor al oído.
Y fuimos jardín…
No hubo flor que no se desvistiera
de sus pétalos
y al desnudo de su tallo
los colocaran con amor
en nuestro lecho.
Fuiste perfume vivo
al poseerme.
Ay amor...
¡Cuánto floté
de aroma en tus brazos!
Llegaste como un remolino
jalándome a tu fondo.
Como las corrientes
internas del río
que todo a sí mismas
con fuerza sumergen.
Y así
por arte de magia
transformaste el suelo
bajo mis pies
en blancas nubes.
Abriste las persianas
a que entrara el sol
a cantarme canciones
de amor al oído.
Y fuimos jardín…
No hubo flor que no se desvistiera
de sus pétalos
y al desnudo de su tallo
los colocaran con amor
en nuestro lecho.
Fuiste perfume vivo
al poseerme.
Ay amor...
¡Cuánto floté
de aroma en tus brazos!


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