Y yo que estoy aquí
titilando como una estrella
en macerado frío
con sólo el breve calor y el cobijo
de algunos viejos recuerdos
que van de a poco
esfumándose en la nada
como el sol en el ocaso
al tomar la noche
el mando del timón.
Y va cayendo el brillo de mis ojos
en procesión inevitable
hacia el sur de mi vida
y en menos que lo pueda comprender
ya no vendrá a encontrarse
conmigo una nueva alborada.
Se irá alegremente
tarareando bajito
una melodía de amor
llevándose a encender
la luz de mi cirio a lo intangible,
más allá del tiempo
y vaciaré los recuerdos de mi mente.
No sentiré más éste frío
que tirita ahora en mis entrañas.
titilando como una estrella
en macerado frío
con sólo el breve calor y el cobijo
de algunos viejos recuerdos
que van de a poco
esfumándose en la nada
como el sol en el ocaso
al tomar la noche
el mando del timón.
Y va cayendo el brillo de mis ojos
en procesión inevitable
hacia el sur de mi vida
y en menos que lo pueda comprender
ya no vendrá a encontrarse
conmigo una nueva alborada.
Se irá alegremente
tarareando bajito
una melodía de amor
llevándose a encender
la luz de mi cirio a lo intangible,
más allá del tiempo
y vaciaré los recuerdos de mi mente.
No sentiré más éste frío
que tirita ahora en mis entrañas.


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